Lo que sale del gallinero, lote a lote

Cada cesta que sale de la finca se calibra, se fecha y se revisa antes de entregarse. Aquí tienes una muestra de ese trabajo diario: puestas de primavera, calibres de invierno, huevos sin lavar y cestas de mimbre preparadas para el reparto en la comarca.

Puesta de primavera

Calibre grande, yema firme

Lotes de marzo y abril con fecha de puesta anotada en la tapa. Se limpian en seco y se guardan en cámara sin romper la cutícula.

Cesta de mimbre

Preparada para el reparto

Cada cesta se arma la misma mañana del reparto, con las notas de conservación dentro y el nombre de quien la recibe.

Gallinas al prado

Refugio, ponedero y pasto

Las camperas salen al aire libre todo el año. En invierno bajan el ritmo de puesta y aparecen calibres más pequeños, tal como toca.

Revisión de lote

Si no cumple, no sale

Antes de cargar la furgoneta se comprueba calibre y frescura. Un lote que no pasa la revisión se queda en la finca y se avisa a quien lo hubiera pedido.

Cocinas de barrio

Pedidos que se ajustan

Panaderías pequeñas y cocinas cercanas ajustan la frecuencia según lo que consumen. La trazabilidad va del gallinero a la cesta, sin pasos intermedios.

Normas de temporada

Se revisan cada estación

Calibrado, fechado y conservación se repasan al cambiar la estación, según cómo van las gallinas y qué piden las cocinas de la comarca.

Quién confía en los lotes de Baba Yolk

No trabajamos con grandes superficies ni con intermediarios. Las cestas salen de la finca y llegan a cocinas concretas de la comarca: casas que ya conocen la fecha de puesta, panaderías que ajustan su repostería al calibre de la semana y bares de barrio que prefieren saber de dónde viene cada huevo.

Quiénes somos y cómo trabajamos en Baba Yolk

Somos una granja avícola familiar en el medio rural. Criamos gallinas camperas al aire libre y vendemos los huevos directamente, sin intermediarios, a quien los va a cocinar esa misma semana.

Para quién ponemos huevos

Familias que quieren saber de dónde viene lo que comen, panaderías pequeñas que ajustan la masa según el calibre del día y cocinas de barrio que preparan tortilla a diario. Gente que valora el producto de proximidad y no necesita grandes volúmenes.

Lo que nos define

Cada lote sale de la finca con fecha de puesta escrita a mano, tamaño calibrado y una nota breve de conservación. No lavamos los huevos para no romper la cutícula natural: si hace falta, se limpian en seco y se guardan en cámara a temperatura estable.

Cómo viven las gallinas

Pastan al aire libre con acceso a refugio, ponedero y prado durante todo el año. Reciben pienso sin aditivos innecesarios y su ritmo de puesta sigue la luz y el clima de cada estación, no un calendario forzado.

Trazabilidad sin rodeos

Del gallinero a la cesta, sin pasos intermedios. Si un lote no cumple el calibre o la frescura que esperamos, no se entrega y avisamos a quien lo hubiera pedido. Revisamos estas normas cada temporada según cómo van las gallinas y qué nos piden las cocinas.

Nuestro tono

Hablamos claro y sin adornos. Contamos lo que pasa en el corral, lo que cambia con la estación y lo que conviene hacer en casa con cada cesta. Ni promesas grandilocuentes ni lenguaje que no encaje con el campo: solo producto honesto, fechas visibles y ganas de que se cocine bien.

Configuracion de cookies

Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.